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¡UAO! Ingenio universitario al servicio del medio ambiente
16 Apr, 2021

¡UAO! Ingenio universitario al servicio del medio ambiente

 

 

Sembrar conocimiento y despertar la semilla de la curiosidad en sus estudiantes es la recompensa que quizá muchos educadores buscan a lo largo de su vida académica. ¿Imaginan qué pueden sentir un educador cuando junto a una de esas semillitas, sembradas con paciencia, regadas con conocimiento, llevadas de la mano, se avanza en un proceso tan importante como lo es una patente de invención?

Luz Marina Flórez, docente de Ingeniería Ambiental de la Universidad Autónoma de Occidente, investigadora, le ha enseñado a sus alumnos a ser curiosos, observar, palpar, indagar, y no dejar de sorprenderse con lo que tiene que enseñarnos la naturaleza. El emprendimiento social que representa, aprovecha los residuos orgánicos para convertirlos en bioláminas 100% naturales que permitan remplazar los plásticos de un solo uso.

“Todo empezó por el feeling con el medio ambiente. A diferencia de una hoja de papel que sirve para empaque que requiere uso de químicos como la soda caustica que genera residuo liquido altamente contaminante, generan grandes usos de energía, en el nuestro no se utilizan químicos, a diferencia de bioplásticos con almidones plastificantes, nosotros no tenemos aditivos, los potenciamos a partir del mismo producto, 100% natural sin material extra”, contextualiza la profesora Flórez. 

La electiva profesional Aprovechamiento de la Biomasa lleva 7 años dictándose y trabajan académicamente en "cómo nosotros podemos caracterizar en forma física - química y térmica residuos de origen vegetal y de acuerdo al potencial determinar un aprovechamiento del residuo", añade.

Cuenta que desde el año 2014 con sus pupilos empezó la tarea de estudiar los residuos del hogar y los de las plazas de mercado, encontrando que uno de los más abundantes desperdicios y con mayor potencial era la lechuga.

“Motivé a mis estudiantes Jenifer, Ana y Laura a que siguieran la línea de investigación de la vocación de la lechuga hacia un bioplástico. El reto era que los procesos fueran libres de aditivos y plastificantes. Desde 2015 – 2016 viene perfeccionándose la idea de la biolámina hasta que ya llegamos al tema de elaboración de producto que tiene unas características extraordinarias. Tiene una resistencia hacia el ácido sulfúrico -que es el más fuerte en este tipo de ácidos-, en compostaje se degrada en 5 días, tiene aislamiento sonoro, térmico y tiene unas capas que lo hace más resistente al paso del agua” detalla de este proceso de investigación e invención. 

La naturaleza es perfecta y muchas de las respuestas que buscamos para relacionarnos sanamente con el medio ambiente están en ella. 

“Lo más bonito que encontramos es que se dejaba sellar e imprimir. Así nos dimos cuenta que se puede remplazar bolsas de un solo uso. Actualmente avanzamos en la patente ya que no hay nada de eso en Colombia ni el mundo. 

Nos presentamos a Colciencias y nos ganamos los recursos para patentarlo. En este momento está en examen de fondo”

Lechuga, repollo, coliflor, acelga, remolacha, son otros materiales orgánicos de los cuales se pueden aprovechar sus residuos para potenciar una alternativa que ayude a mitigar el impacto ambiental de los plásticos en el país. Sin embargo seguir innovando es parte de la tarea. El nuevo trabajo es lograr una película gruesa tipo cartón desde los desechos del mango.

“La curiosidad puede llegar a crear elementos de valor. Así cerramos ciclos en la economía circular con la visión de contribuir a generar soluciones alternativas que generen impacto. Lo más satisfactorio de uno como investigador es que esa semilla salga, impacte y siga creciendo en los estudiantes. Eso es poder ver ese sueño convertido en realidad”.

 

Transformado el conocimiento en impacto

Haber participado en Juntos por el Planeta y tener la oportunidad de llegar a la etapa final, dice, ha sido maravilloso.

“Esto es una semilla que creció hasta Barranquilla, Bucaramanga, con alumnos, profesores, ambientalistas, asociaciones, fue una explosión del emprendimiento”

De ser elegidos como el mejor emprendimiento social en la categoría “sin plásticos” avanzarían en la construcción del prototipo de escala piloto que les permita iniciar el camino de la producción industrial.

“Estamos construyendo un prototipo con una capacidad de producción de una tonelada de biolámina diaria. A partir de su construcción del prototipo de escala piloto queremos llevar la producción de este emprendimiento social a escala industrial para mitigar el uso de empaques secos derivados del petróleo. De esa manera se vería menos afectada nuestra biota en la tierra y buscaríamos que poco a poco se acabe la mala disposición de empaques no renovables en el ambiente. Además, que nuestras bioláminas en lugar de contaminar, contribuyan a aportar una fuente de fibra soluble e insoluble a nuestros ecosistemas, ya que son biodegradables, biocompostables”, concluyó

Una de las votaciones más altas la obtuvieron las mujeres que lideran este emprendimiento social. Les resta, en el pitch final, convencer a los 10 jurados que la mejor forma de no desaprovechar material orgánico que no llegó a los comedores de los colombianos, puede ser la alternativa ideal para suplir lo que muchos colombianos usan una única vez en materia de plásticos.